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El consejero bíblico


Sobre todo? ¡persistencia! / Continuación

... de matrimonio, también pudieron disfrutar de la satisfacción de haber perseverado durante todos esos años.

Sin embargo, cuando nuestra mirada es a corto plazo, se hace difícil perseverar. Si oramos por alguien durante años y no vemos resultados, queremos bajar los brazos. Pero debemos continuar con lo que Dios nos indica hacer hasta que Él nos diga que dejemos de hacerlo. Nunca será demasiado para Dios el tiempo que hemos orado por alguien. Él continuará obrando en nuestra vida. En lo que a nosotros respecta, Él sigue obrando eternamente porque un día, y ante todos los que están en el cielo, habrá de presentarnos en perfección. Eso es perseverancia.

Dios seguirá con nosotros pase lo que pasare, y no tiene intenciones de abandonarnos. Romanos 8:29 dice que la meta de Dios es conformarnos a la imagen de su Hijo. Las promesas más preciosas de la Biblia hablan de la absoluta certeza de que Dios hará lo que dijo que haría.

Sin embargo, no siempre resulta fácil ver los cambios que Dios promete realizar en nuestra vida. ¿Ha observado usted alguna vez cómo crece un niño? En el marco de una de las puertas de nuestra casa, teníamos marcas hechas con lápiz que medían el crecimiento de nuestros cuatro hijos. Pero como yo veía a mis hijos diariamente, no veía su crecimiento a corto plazo. Pero a largo plazo, crecían de modo considerable, y ahora ya son todos mayores y con hijos propios.

La Biblia habla de la vida cristiana como una vida de crecimiento imperceptible, aunque constante y continuo. Gálatas 6:9 dice: «No nos cansemos de hacer el bien, porque a su debido tiempo cosecharemos si no nos damos por vencidos». La Biblia asegura que cosecharemos en el momento adecuado, pero no dice cuánto tiempo tendremos que esperar para que llegue nuestro momento adecuado. ¿Y qué si debemos esperar toda la vida? Esperemos, pues. Tenemos la absoluta promesa de Dios de que Él llevará a cabo su voluntad en nuestra vida. Cuánto tiempo demora, es cosa de Él. Mi fidelidad y mi crecimiento están ligados a aprender a confiar en que Él me habrá de perfeccionar a mí y a los que amo, pero lo hará en su tiempo divino.

Mi esposo, Luis, y yo conocemos a una mujer anciana que durante 68 años oró por la salvación de su hermano. Cuando éste llegó a los 80, recibió a Jesucristo, y al poco tiempo murió. Tal vez usted se diga: «Se salvó por un pelo». Por supuesto eso no es lo que piensa Dios. ¡Imagine qué gran bendición como resultado de haber orado durante ...

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