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El consejero bíblico


MANTENIENDO LA PUREZA / Continuación

... sobre nosotros; pues no ignoramos sus maquinaciones» (v. 11).

Dentro de las trampas que nos conducen a los «campos minados» están: (1) los ataques sorpresivos. ¿Se ha sorprendido usted algunas veces de haber quedado súbitamente irritado y airado con una situación, y que, al analizarla más tarde, ya con la «cabeza fría», no pudo explicar lo que tanto le importunó? La estrategia de Satanás en contra de nosotros incluye sus astutas embestidas, del tipo de «ataques de guerrilla». Un director de seminario, hablando al cuerpo docente, dijo que «Satanás dibujó un blanco en nuestras espaldas, y su diversión es la de practicar ´tiro al blanco´.» (2) la plataforma de desembarque. Debido al espía que vive en nuestros sistemas -nuestra «carne» (la naturaleza hostil para con Dios)--, es como si tuviésemos una plataforma en nosotros que sirve para el desembarque de las tropas enemigas. Durante toda nuestra vida, a pesar de ser salvos por Jesucristo, e incluso luchando para que El sea Señor, existe una parte de nuestro ser inclinada a servir a los intereses de nuestro antiguo dueño... (3) la atmósfera sofocante. El ambiente en que vivimos, el sistema dirigido por Satanás que la Biblia llama «mundo», ejerce una influencia asfixiante sobre nosotros. La sutileza de esa influencia, ya sea de la cultura o del ambiente, es que termina absorbiéndonos para sus prioridades. Y si no tomamos las debidas precauciones, sucede con nosotros lo que Malcolm Mugridge ilustró: Algunas ranas puestas en una olla con agua que esté sobre una llama de fuego, juegan normalmente, sin percibir el calentamiento lento y constante del agua, hasta que mueren. Podemos estar «quemándonos vivos» si no tomamos cuidado para que el «mundo» no nos mate lentamente.

¿Qué decir de los «campos minados» en sí mismos?

(1) El primero de ellos es la embriaguez del poder la fascinación por controlar, como sucedió con el rey Saúl, cuando el Espíritu de Dios le había dejado, y él insistió en mantener la soberanía sobre Israel. Por increíble que parezca, ese es un «campo minado» para los siervos de Dios. A veces se trata de un largo pastorado, o una iglesia «que yo comencé» , o una congregación que creció bastante porque Dios escogió usarme y ahora aprendí tomarle el gusto al control. La cultura moderna está embriagada por el poder -hasta en el léxico cristiano se habla de «encuentros de poder», «evangelismo de poder». Todo parece conducirnos en dirección a ese campo minado. ...

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